19 años acompañando al artista, innovando y haciendo música.
Un sello, una productora y una distribuidora independiente. Acompañamos la canción entera: de la idea al estudio, del estudio a la plataforma, y de ahí a que rinda.
Antes de ser una empresa, AVI Music fue una habitación. Gabriel Fernando Álvarez Miguel tenía catorce años y un home studio armado con lo que había: una computadora, un par de micrófonos prestados y la sospecha de que las canciones de la gente que tenía alrededor merecían sonar mejor de lo que sonaban. El plan era convertir ese cuarto en un estudio de verdad. En 2007 dejó de ser un plan.
Y fue literalmente un plan: uno escrito, con números. Lo armamos acompañados por la Fundación Impulsar y más adelante el proyecto ganó el premio de Banco Macro a mejor emprendimiento en Maipú Incuba. Así se financió cada salto: de habitación a estudio, de estudio a productora, de productora a sello. Ninguno salió de un golpe de suerte; todos salieron de sentarse a defender el proyecto delante de alguien.
19 años después seguimos en la misma cosa, con más oficio y menos cables sueltos. Por el estudio pasaron discos propios y ajenos, bandas que duraron dos ensayos y artistas que hoy viven de su música. Aprendimos produciendo: que un arreglo se decide antes de grabar, que una mezcla no salva una canción y que un lanzamiento sin fecha no es un lanzamiento.
Hubo una época en que fuimos veinte. Dos salas de grabación, drum doctor, fotografía, videoclips, redes y contenidos digitales: una productora entera bajo el mismo techo. De ahí sabemos lo que sabemos sobre montar un lanzamiento completo, y no solo un disco.
Después de la pandemia reorganizamos la empresa alrededor de lo que mejor funcionaba. La productora física cerró y AVI pasó a trabajar repartida entre España y Argentina, en remoto y sobre las mismas sesiones. Cambiamos un techo por dos husos horarios: hoy no hace falta vivir cerca del estudio ni conseguir turno en una sala para entrar al catálogo.
En el camino AVI dejó de ser solo estudio. Empezamos a distribuir porque los artistas que producíamos no tenían cómo publicar, y a explicar royalties porque nadie se los explicaba. El sello se volvió también la parte administrativa que nadie quiere hacer: metadatos, ISRC, licencias de covers y la paciencia de esperar los pagos de las plataformas, que pueden tardar hasta seis meses en llegar.
De ahí salió Backstage Manager. No de una idea de producto, sino de una carpeta de planillas que se nos hizo insostenible. Hoy es la plataforma donde nuestros artistas ven sus royalties, planifican lanzamientos y encuentran oportunidades — y donde cualquier artista independiente puede operar su carrera con las herramientas que antes solo tenía un sello grande.
Trabajamos entre España y Argentina, con artistas en los dos hemisferios, y seguimos con el mismo espíritu emprendedor de aquella habitación. La música se reinventó varias veces desde 2007 y va a volver a hacerlo: nuestro trabajo no es resistirlo, es llegar antes. Evolucionamos con el mundo para que ningún artista nuestro llegue tarde.
Este apartado se ampliará con fotos de estudio, equipo y discografía.
La versión corta.
Dos husos horarios, un solo turno.
Producción, mezcla y mastering. Es también la jurisdicción de las condiciones del servicio.
Distribución, relación con artistas y desarrollo de Backstage Manager.
Cuatro cosas que no negociamos.
Menos proyectos, mejor terminados.
Los derechos son del artista.
Plazos escritos, no prometidos.
Nada de letra chica.
¿Te sumás
al catálogo
o al backstage?
Contanos qué estás haciendo. Escuchamos todo lo que llega, aunque a veces tardemos un par de días en responder.
