19 años haciendo lo mismo: canciones.
Un sello, una productora y una distribuidora independiente. Sin oficinas de cristal ni departamento de innovación: un equipo chico que termina discos.
AVI Music empezó en 2007 como lo que empiezan casi todos los sellos independientes: un cuarto, un par de micrófonos prestados y la sospecha de que las canciones de la gente que teníamos alrededor merecían sonar mejor de lo que sonaban. No hubo plan de negocio. Hubo discos que había que terminar.
19 años después seguimos en la misma cosa, con más oficio y menos cables sueltos. Por el estudio pasaron discos propios y ajenos, bandas que duraron dos ensayos y artistas que hoy viven de su música. Aprendimos produciendo: que un arreglo se decide antes de grabar, que una mezcla no salva una canción y que un lanzamiento sin fecha no es un lanzamiento.
En el camino AVI dejó de ser solo estudio. Empezamos a distribuir porque los artistas que producíamos no tenían cómo publicar, y a explicar royalties porque nadie se los explicaba. El sello se volvió también la parte administrativa que nadie quiere hacer: metadatos, ISRC, licencias de covers, cobros que llegan a los 45 días.
De ahí salió Backstage Manager. No de una idea de producto, sino de una carpeta de planillas que se nos hizo insostenible. Hoy es la plataforma donde nuestros artistas ven sus royalties, planifican lanzamientos y encuentran oportunidades — y donde cualquier artista independiente puede operar su carrera con las herramientas que antes solo tenía un sello grande.
Trabajamos entre Madrid y Buenos Aires, con artistas en los dos hemisferios. Seguimos siendo pocos y eso es deliberado: preferimos hacer menos discos y terminarlos bien.
Este apartado se ampliará con fotos de estudio, equipo y discografía.
La versión corta.
Dos husos horarios, un solo turno.
Producción, mezcla y mastering. Es también la jurisdicción de las condiciones del servicio.
Distribución, relación con artistas y desarrollo de Backstage Manager.
Cuatro cosas que no negociamos.
Menos proyectos, mejor terminados.
Los derechos son del artista.
Plazos escritos, no prometidos.
Nada de letra chica.
¿Te sumás
al catálogo
o al backstage?
Contanos qué estás haciendo. Escuchamos todo lo que llega, aunque a veces tardemos un par de días en responder.
